el previo de la cocina

La encimera de granito negro me parecía un elemento a destacar por lo neutra y actual que me resultaba.

Por otro lado, a la vitrina también se le podía sacar partido al iluminarla y exponer en ella una vajilla bonita.

La zona del office es la que se decidió cambiar por completo para crear un rinconcito

familiar donde comer y conversar a gusto.

sin rastro del revestimiento de azulejos, del color azul ni de las cortinas

de inspiración campestre.

En el lado opuesto al comedor y tras descartar varias opciones,

decidimos deshacernos por completo de los muebles de esta esquina y darle

una oportunidad a una composición nueva.

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-La propuesta-

Con el negro como punto de partida y la meta de aplicar el color blanco 

en el máximo posible de paredes, el moodboard que les presenté

incluía dos opciones para un tercer color y algún

detalle para que se hiciesen una idea del estilo a seguir.

 

-el proceso-

 

Una vez aceptadas todas las propuestas y con la cocina ya vaciada y

medio desmontada, comenzó al fin la reforma.

Para eliminar por completo el antiguo alicatado y evitar demasiadas obras al poner uno nuevo,

optamos por ocultarlo con una pasta específica y unificar las demás paredes en yeso.

Se desmontaron todas las puertas para llevarlas a lacar y se instalaron nuevos enchufes e

iluminación led mucho más eficiente antes de volver a cerrar con carpintería.

Tras darle infinidad de vueltas buscando cuál sería la mejor opción para presentar este último proyecto.

llegué a la conclusión de que lo mejor sería hacer una presentación previa de cómo se encontraba

el espacio antes, qué buscaban sus dueños, cuáles eran los pros y contras...

y muchos otros detalles que se han tenido en cuenta a la hora de darle una nueva imagen.

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-EL análisis-

 

Los propietarios se encontraban en puntos diferentes en relación a cómo se sentían con su cocina.

Mientras que uno optaba por demolerla y poner una nueva de estilo contemporáneo con otra distribución y más ligera, el otro barajaba la posibilidad de darle una vuelta al opinar que no se encontraba en tan mal estado

y considerando poco ético el hecho de deshacerse de todo por completo.

Yo, en parte de acuerdo con cada una de las dos opiniones, decidí proponerles un término medio entre ambas.

 

En lo que sí estaban de acuerdo, es en que querían actualizarla en cuanto a imagen, hacerla mucho más práctica

y luminosa y sobre todo volver a enamorarse de la que había sido la cocina de sus sueños

diecisiete años antes cuando eran solo dos en lugar de cuatro.

La cocina tenía elementos estéticos propios del momento en el que fue diseñada, tales como moldura de

escayola perimetral, muebles arriba y abajo, halójenos y laterales con baldas abiertas.

Con cierta inspiración mediterránea fue en su momento una cocina joven y alegre en

color azul tiza y madera de haya, de dimensiones considerables para tratarse de un piso.

-LAS DECISIONES-

Tras valorar todas las peticiones y el estado de la cocina estas son algunas

de las decisiones definitivas que se tomaron estructuralmente.

El hecho de retirar parte de los muebles superiores en la zona de trabajo dotaría a la cocina de un par de metros cuadrados más a nivel visual y eliminaría muchas sombras a la hora de cocinar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A nivel estético las decisiones vendrían determinadas por aprovechar al máximo los elementos existentes

que se encontraban en buen estado y destacar aquellos que para mi eran detalles de calidad.

Como en toda reforma, nos encontramos con algún que otro contratiempo. 

La cocina llegó a estar en este punto de desmantelación, que la verdad,

genera un poco de vértigo; menos mal que me pasa rápido y después me vengo arriba!

 

 

-Los detalles-

 

Además de proponer y gestionar todos estos cambios me encargué del shopping y el estilismo final.

Esto supone el pasarse horas rastreando en busca de los detalles perfectos para hacer que todo encaje.

Antes de dar con los elementos definitivos estas fueron mis tres propuestas.

Las tres buscaban unificar el fondo del papel con el color de las paredes

y aportar un poquito de vegetación y dinamismo ya que la cocina es bastante lineal.

Los tres me parecieron aptos para una cocina familiar y en cada uno habría diferentes elementos a destacar.

Opción 1: La más conservadora de las tres. Esta propuesta incluye un dibujo vegetal a dos tintas que permitiría el uso de otros estampados y la introducción de muchos colores en los accesorios.

Opción 2: La más elegante de las tres. Con un dibujo de inspiración tropical sin llegar a ser estridente y

toques de negro a juego con el mobiliario.

El punto cálido y relajado lo pondrían los accesorios en tonos neutros y los detalles en fibras naturales.

Opción 3: La más arriesgada de las tres. Este es un estampado animal sin parecerlo. Pensada como guiño a los niños de la casa, es la más divertida. Con el toque de mostaza el resultado sería más ecléctico.

Ellos lo tuvieron claro y yo también.

¿Cual creéis que ha sido la propuesta elegida?

. . . continuará!

by  A N I T A  M A R T Í N E Z

31 - enero - 2018

A N I T A  M A R T Í N E Z

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